La movilidad residencial intraurbana constituye actualmente el modo más frecuente de traslado de población en el mundo desarrollado.
En los Estados Unidos se estima que cada año cambia de residencia alrededor de un 20 %, de la población y cerca de dos tercios de estos cambios se realizan dentro de la misma ciudad. Robson (1969) estimó la movilidad residencial en Gran Bretaña en torno a un 10% y White (1984) para distintas ciudades de Europa Occidental calcula unos porcentajes de cambio residencial que varían entre un 5 y un 12%.
El proceso de cambios de residencia es un fenómeno complejo, porque incluye diversas cuestiones, como quiénes son los grupos de población más móviles, qué razones son las que principalmente impulsan al traslado, dónde se dirigen, cuándo y cómo.
Aún hoy en día no existen demasiados estudios empíricos sobre el tema.
El estudio de la movilidad residencial intraurbana presenta tres áreas de interés principales:
1. Teorías generales acerca de la movilidad residencial.
2. Relación entre la movilidad residencial y la estructura urbana.
3. El proceso de toma de decisión de cambio residencial y elección de nueva vivienda.
El proceso de toma de decisión de cambio residencial y elección de nueva vivienda
La decisión de vivir en un lugar determinado de la ciudad refleja una amplia variedad de características personales y de la propia ciudad, por lo que evaluar las causas de esta toma de decisión resulta complejo.
De hecho, las hipótesis lanzadas sobre los mecanismos de la elección de residencia se apoyan todavía en un escaso volumen de información empírica.
Dentro del tema de la elección de residencia se han solido desglosar tres aspectos diferentes pero que actúan conjuntamente. Estos son:
— Las aspiraciones de la familia.
— Las restricciones que pueden operar ante un cambio residencial deseado, especialmente las de tipo económico.
— Los medios de información sobre viviendas disponibles, entre los que destaca, sin duda, los contactos personales sobre cualquier otro medio de información.
El proceso de toma de decisión que supone la elección de una nueva vivienda incluye diversas fases que algunos autores han intentado sistematizar y que aglutinan aspectos de la conducta y percepción de las familias, así como de los mecanismos de información sobre viviendas disponibles. Las aspiraciones de la familia, las restricciones económicas y la información obtenida se entremezclan, conformando en cada individuo un mapa mental de la ciudad, en el que se distinguen perfectamente las áreas residenciales según su grado de atracción y rechazo (Browne y Moore, 1970; Short, 1978).
Los investigadores han dirigido sus esfuerzos hacia el estudio de las preferencias residenciales de los ciudadanos y los motivos que subyacen bajo ellas, poniendo un especial interés en descubrir correspondencias entre determinados tipos sociodemográfícos —por motivos de renta, raza, edad, etc.— y su elección residencial.
En definitiva, la movilidad residencial intraurbana presenta un a amplia variedad de temas de investigación sobre los que todavia no hay muchos trabajos empíricos, especialmente en nuestro país. Por otra parte, los planteamientos teóricos formulados sobre la cuestión responden únicamente a la situación en el mundo desarrollado capitalista, restringiéndose sobre todo a los Estados Unidos, y casi siempre retiriéndose sólo a las clases medias y altas.
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